miércoles, 24 de abril de 2013

Velez Blanco.-Almeria

Vélez-Blanco es un municipio español de la provincia de AlmeríaAndalucía. En el año 2012 contaba con 2 238 habitantes.Se encuentra situada a una altitud de 1.070 metros y a 164 kilómetros de la capital de provincia, Almería.
Pertenece a la comarca de Los Vélez. Cuenta con un castillo del siglo XVI, vinculado a los Fajardo. También destacan la Iglesia de Santiago, el Convento de San Luis y la Cueva de los Letreros, en la que se encuentra elindalo, pintura rupestre del Neolítico tardío o Edad del Cobre que representa una figura humana, y que se ha convertido en el signo de la provincia de Almería. La cueva fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1924 y posteriormente en 1998 también Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Tanto Vélez-Blanco como Vélez-Rubio comparten los mismos gentilicios, "egetano", aunque cabe destacar que este término fue acuñado en primera instancia por Vélez-Blanco y más tarde, Vélez-Rubio adoptó el mismo vocablo para sus habitantes.
Es el Municipio de más superficie de la Comarca de Los Vélez: unos 440,2 Km cuadrados ( el 38.6% de la superficie total de la Comarca).
Situada a 1.080 m. de altitud. De unos 2.000-2.500 habitantes de hecho. Por tanto, y al ser éste un extenso Municipio, la densidad de población en Vélez-Blanco es bajísima: unos 5,3 habitantes por Km. cuadrado (52 en Almería y 80 de media nacional). Gran parte de su término es superficie forestal.
Fue la Villa más densamente poblada hasta el siglo XVIII en que Vélez-Rubio alcanza el liderato demográfico, económico, comercial, social, y más tarde, (S XIX) el político.
Su situación de dominio sobre el valle ha sido siempre motivo de elogio: abundancia de agua y fuentes, una vega extensa y fértil, unido a su magnífica posición defensiva (además contaba con doble recinto amurallado y tres puertas de acceso Caravaca, Lorca y Cinco caños), era el lugar ideal para que D. Pedro Fajardo levantara su magnífico Castillo-Palacio, siendo siempre el centro administrativo del Marquesado, sede del Alcalde Mayor, con jurisdicción en todo el Señorío.
Historia.
El territorio que constituye el actual municipio de Vélez Blanco presenta un hábitat continuado desde la prehistoria hasta nuestros días, sucediéndose en él las diversas culturas que, desde el Paleolítico, han caracterizado la evolución histórica del Sudeste peninsular. Tres factores básicos han influido en el desarrollo de este importante y continuado poblamiento: el ser zona de comunicación entre el Sur y el Levante peninsular; la abundancia y bondad de sus aguas, y los recursos forestales, de caza y agropecuarios que siempre ha poseído. Los valles de los ríos y barrancos que configuran una de las cabeceras del río Segura hacia el Este, y del Guadalquivir hacia el Oeste han favorecido desde los tiempos prehistóricos, la penetración de gentes y de culturas, y la comunicación entre las zonas murcianas y levantinas y las andaluzas.

Las aguas han sido, sin lugar a duda, otro de los factores impulsores de este importante poblamiento, pues permitieron desde los primeros momentos una agricultura de regadío en las inmediaciones de las fuentes y arroyos, y alcanzó un auge peculiar durante el período árabe, con el trazado de la red de acequias que regaba la fértil vega de Vélez Blanco y que se mantiene aún en la actualidad.
Los recursos naturales disponibles han sido, por último, el otro factor importante en el desarrollo de su historia. La riqueza forestal de monte alto con pinares y encinares y de monte bajo con sus plantas aromáticas, esparto, etc., es reconocida en casi todos los períodos históricos. De los bosques se ha utilizado la leña para la construcción y el fuego, la caza, la bellota para el engorde de los cerdos, el esparto para instrumentos de trabajo (sogas, serones, aguaderas, capazos, cestas, etc.), para el calzado (esparteñas), o como parte del mobiliario (esteras, murales, asientos, etc.), además de las esencias extraídas de las hierbas aromáticas, o la riquísima miel mencionada en tantos textos desde la época árabe.

También hay que señalar la importancia de la agricultura de secano, que constituye la mayor parte del territorio en explotación. Los altiplanos de Topares, la Hoya del Marqués y la zona de Las Juntas o el Alcaide, entre otras, han sido explotadas desde el mundo antiguo hasta hoy. Por último la ganadería ha sido otra pieza clave en el desarrollo histórico, desde la abundancia de fauna que pastaba en las inmediaciones de los ríos y arroyos, puesta de relieve en las pinturas rupestres, hasta la constitución de grandes rebaños en el mundo medieval y moderno y en la actualidad. Durante la Edad Moderna, los señores de ganado vendían la lana a los genoveses afincados en Huéscar (Granada) para su exportación a través del puerto de Cartagena.Destaca la calidad de la raza del cordero segureño.

Las piezas de piedra tallada señalan la presencia de estos primeros pobladores que subsistirían gracias a la recolección de recursos naturales propios de la zona, la caza y la pesca.
Dentro del Paleolítico, la etapa mejor conocida es la del Paleolítico superior, a partir, sobre todo, del yacimiento de Cueva de Ambrosio. El momento estudiado de forma más detallada corresponde a tres fases del Solutrense, entre 23.000 y 16.000 años antes de nuestra era. La industria lítica localizada, como puntas de muesca, puntas de aleta, de pedúnculo, de laurel, buriles y raederas constituyen algunos de los primeros instrumentos de trabajo que se fabricaron y repararon en ese abrigo. 
El Neolítico vuelve a estar representado en Cueva de Ambrosio aportando las primeras cerámicas que se elaboraron en esta tierra, teniendo en cuenta que ya se ha iniciado la agricultura, y con ella el cultivo de los cereales y el control de los rebaños.

Las últimas fases de la prehistoria, conocidas como de los metales, es decir, las que corresponden al cobre y el bronce, están marcadas por una considerable ampliación del territorio ocupado, al menos el conocido por nosotros, y con una mayor utilización de los recursos ganaderos, agrícolas y mineros. En esta fase comienzan a detectarse los poblados, que ocupan las cimas de cerros de mediana altura, bien comunicados, con buena visibilidad, a veces fortificados y próximos a los ríos donde podían desarrollar su actividad pastoril y agrícola, y en algún caso metalúrgica.
Las pinturas rupestres constituyen uno de los aspectos más conocidos y significativos de los pobladores prehistóricos de Vélez Blanco. Estudiadas desde principios de siglo por Federico de Motos, el abateBreuil y el profesor Hugo Obermaier, no han dejado de ser objeto de estudio y de nuevos descubrimientos hasta la actualidad (www.arterupestre.net). Las pinturas rupestres de Vélez Blanco se extienden por buena parte de los abrigos de todo el municipio, si bien los dos núcleos fundamentales lo constituyen el área en torno a los arroyos del río Caramel-Alcaide y la de los Maimones, junto al núcleo de Vélez Blanco.
Entre el primer grupo destacan los abrigos del estrecho de Santonge, con representaciones de ciervos, líneas onduladas que simbolizan el agua, rayitas verticales que podrían simbolizar la lluvia, y las de los Calares de Leria, con representaciones de animales y figuras humanas, o la Cueva del Gabar. En el segundo grupo destaca la singular Cueva de Los Letreros, declarada monumento nacional. Este abrigo se encuentra en las faldas del Maimón, próximo al manantial de la Fuente de los Molinos, donde se han localizado restos de materiales de diversas épocas prehistóricas. En sus paredes reúne un grupo considerable de representaciones seminaturalistas y esquemáticas, con una gran variedad y riqueza de tipos.
La dilatada historia de esta comarca y muy interesante hace que dado su extensiòn para este Blog.se pongan en enlaces que llevan directamente al la pàgina web del Ayuntamiento de Velez Blanco.






Por su importancia cabe resaltar que el 2 de diciembre de 1998 se inscribió el Arte Rupestre del Arco Mediterráneo de la Península en el catálogo de bienes culturales considerados Patrimonio Mundial (Patrimonio de la Humanidad) en la XXII sesión de la UNESCO.
Se inscribieron más de 700 estaciones con pinturas rupestres de las comunidades autónomas de Andalucía, Aragón, Castilla La Mancha, Cataluña, Murcia y Valencia. En este contexto es importante recordar que el expediente de inscripción de estos bienes en el catálogo contó con la destacada participación del velezano Julián Martínez García, ex director general de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y del Ministerio de Cultura. Una de las reuniones de trabajo se celebró precisamente en Vélez Blanco, en 1996.
La conmemoración en el año 2008 de este hecho tan significativo para la comarca de los Vélez también fue el momento para homenajear a Federico de Motos, persona que tanto contribuyó a la investigación y difusión, entre otros temas, del arte rupestre. Próximamente se editará una compilación de todos sus estudios con una introducción biográfica.
La Cueva de Ambrosio
El yacimiento arqueológico de La Cueva de Ambrosio se sitúa en el extremo norte del municipio de Vélez-Blanco (Almería) en una zona agreste, surcada por el arroyo del Moral y a una altitud de 1.083 metros sobre el nivel del mar. Se trata de un gran abrigo rocoso con 40 metros de amplitud, con una altura y profundidad que alcanza los 20 metros. La cavidad está dividida en su zona media-exterior por un inmenso bloque, cuyo desprendimiento se produjo hacia 1902 desde el gran cantil de más de 100 metros de altura que delimita la llamada Cuerda de Tello.
En breve se cumplirá el primer centenario de las primeras excavaciones realizadas por Don Federico de Motos y el abate Henri Breuil en 1911. En 1944 Eduardo Jiménez Navarro excavó prácticamente en su totalidad el nivel Neolítico, pero fue en 1958 cuando el profesor Eduardo Ripoll Perelló inició una serie de campañas que se prolongaron hasta 1964, momento en que se puso de manifiesto la importancia de esta yacimiento a través de sus diferentes niveles de ocupación que iban desde el Solutrense Medio hasta el Neolítico. En el año 1981 el profesor Sergio Ripoll López retomó las investigaciones sistemáticas, trabajos que se han prolongado de una forma más o menos continuada hasta la actualidad. Las excavaciones llevadas a cabo han permitido constatar la existencia de tres niveles solutrenses (entre 23.000 y 16.000 años antes del presente), mientras que los niveles postpaleolíticos documentados con anterioridad ya han desaparecido prácticamente de este yacimiento arqueológico.
La Cueva de Ambrosio constituye uno de los yacimientos solutrenses más importantes por la cantidad y calidad de los materiales que se han recuperado, destacando las magníficas puntas de aletas y pedúnculo y las puntas de muesca (puntas de flecha) así como las conocidas como hojas de laurel (puntas de lanza). El conjunto de análisis interdisciplinares llevados a cabo y publicados en numerosas revistas tanto nacionales como internacionales, nos permiten plantear la hipótesis que este refugio natural se ocupó de forma continuada durante algunas décadas entre los meses de junio y diciembre. Imaginamos que las condiciones climáticas (nos encontramos en plena era glaciar con unos 10º C. menos de media) debían de ser muy rigurosas en los meses invernales y por lo tanto estos primeros velezanos -físicamente idénticos a nosotros- se trasladaban a otras zonas más cálidas, posiblemente hacia la costa. Durante sus estancias, cazaban muchísimos conejos, algunos caballos, cabras, ciervos, jabalíes y zorros y complementaban su dieta con bayas y frutos, mientras aprovechaban para renovar sus útiles hechos en sílex.
Pero también tuvieron ocasión de plasmar en las superficies rocosas una parte de su sentir estético y espiritual a través de algunas pinturas y grabados que Sergio Ripoll y su equipo descubrieron el 10 de septiembre de 1992. Actualmente se han identificado 18 figuras en dos paneles, destacando un espléndido caballo pintado en ocre rojo, aunque el estudio no ha concluido y se anuncian nuevos descubrimientos. La importancia de este conjunto de arte rupestre radica en que todas estas manifestaciones estaban cubiertas por los niveles arqueológicos y por lo tanto se pueden fechas con mucha precisión.
En el año 2002 la Dirección General de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, llevó a cabo un proyecto de musealización del yacimiento para facilitar su difusión y conservación.
Texto: Sergio Ripoll.
Lugares y Monumentos.
Por su privilegiada ubicación geográfica, a 1100 metros de altitud, enmarcado por cumbres que pasan de los 2000 metros, Vélez Blanco ofrece veranos que se presentan siempre frescos y suaves, siendo el lugar adecuado para vivir tranquilos, gozar de aires puros, de la aguas claras y de verdes espacios no contaminados. Para las personas amantes del senderismo, se ofrecen rutas que revisten un encanto inigualable: miradores del Mahimón Chico y del Peral, Sierra Larga, Las Muelas, Ribera de los Molinos, etc.
Nuevamente aqui destacamos con enlaces a la web del Ayuntamiento,los lugares y monumentos de Velez Blanco.
Típica de la riqueza natural que ha ofrecido esta tierra desde época antigua, destacan y recomendamos las sabrosas y nutritivas migas de harina, comida tradicional de la gente campesina, sencillas en su confección. Se sirven: bien con uva, tomate crudo y aceitunas picadas al estilo local (aliñadas con romero, tomillo y naranja); bien con arenques, ajos, pimientos tostados y remojón picante.
No se pueden olvidar la repostería los sabrosísimos gurullos con perdiz o liebre, los "bilbaos", "mantecados dormidos" y otros deliciosos postres.
Fiestas,
En Vélez Blanco se celebran varias festividades, entre ellas destacan:
  • Fiestas de Agosto en honor del Stmo. Cristo de la Yedra durante la segunda semana de Agosto
  • Feria Medieval a finales de Julio
  • Semana Santa
  • Navidad
  • Las Máscaras a finales de Enero y principios de Febrero (San Ignacio, Sta. Candelaria, San Blas)
  • Día de San Isidro el 15 de Mayo.


                 Velez Blanco-wikipedia







Velefique.-Almeria

Velefique es un municipio español, perteneciente a la provincia de Almería, en Andalucía. En el año 2012 contaba con 297 habitantes.Se encuentra situada a una altitud de 920 metros y a 48 kilómetros de la capital de provincia, Almería.
Al resguardo de la peña tajada sobre la que quedan ruinas de la fortaleza medieval, se encuentra Velefique, en plena solana de la Sierra de Filabres. 
A 920 metros de altitud, sus casas siempre blancas reflejan un largo pasado que hace atractiva la investigación sobre sus gentes y su historia. Al Norte quedan las alturas del Portillo y el collado de Senés, de las que bajan los barrancos de Manacuesa y Delgado, configurando el río junto al camino que va desde Velefique a Sierro.
Al Sur, las ramblas de Velefique y de Castro forman la de Galera, que desemboca en la rambla de Tabernas. Desde la torre de la iglesia se descubre el valle, en el que se configura a su izquierda el caserío antiguo, llamado ahorabarrio de Triana, y el caserío de la villa, a la derecha. El poblado medieval estaba dentro de la fortaleza.
Historia de Velefique 
Población de acogida de pueblos musulmanes en el siglo VIII, donde hallaron refugio los beréberes de la reina La Kahima. Tras la expulsión de los pueblos árabes Velefique quedó tristemente desierta, Pedro López, vecino de Cehegín, se comprometió a traer 33 nuevos repobladores a Velefique. Sólo quedaron 28.
Velefique fue tierra de acogida. En el siglo VIII hallaron refugio los beréberes de la reina La Kahima, tan romanizados y cristianizados como los españoles del Sudeste. Desde aquel siglo hasta el XII vivieron en paz unas comunidades de mozárabes. Muchos se fueron con el rey aragonés Alfonso el Batallador a repoblar el valle del Ebro en el 1125-1126
Cuenta Ibn Hazm que en el último tercio del siglo X, en tiempos de Almanzor, se refugió en Velefique un grupo de jarichíes, secta musulmana perseguida enCórdoba por los rigurosos maliquíes, que había conseguido hacerse con el clero musulmán del califato gracias a la protección que les dispensaron los omeyas cordobeses. 
La doctrina jarichí arraiga desde estos momentos entre los musulmanes de Velefique, caso único en la España musulmana. Durante la dominación almohade nació en Velefique Sidi Abu Ishaq Ibrahim ibn al-Havy (1158), uno de los grandes santones musulmanes, al que se le atribuye la construcción de la fortaleza de su pueblo y la de 18 aljibes y 20 mezquitas en los otros pueblos de la sierra. 
El padre Tapia comenta en su libro sobre El Estado de Tahal que fue venerado por los musulmanes almerienses como Sufí santo por su piedad y ascetismo. Llegaron a atribuirle muchos milagros. Abrió en Almería un salón de conferencias. Unos alfaquíes almerienses, envidiosos de su popularidad, lo denunciaron al sultán almohade Yusuf al Mustansir como persona peligrosa y éste ordenó que lo enviaran a Marruecos, donde se le trató con todos los honores. 
Abu Ishaq murió en 1219. Fue enterrado en Marrakech y sobre su tumba se edificó una mezquita que llamaron de Sidi Ishaq. Han quedado algunas de sus poesías místicas. Descendiente del anterior, se cree que nació en Velefique Abul Barakat Ibn Alhavy AlBalafiqi en 1264. Vivió más de un siglo y fue cadí de Marbella, Estepona, Málaga y Almería. 
Febeire quedó como anejo suyo. El primer libro sacramental en el que se asientan bautizos, matrimonios y defunciones se abre en Velefique el 18 de agosto de 1604. El templo parroquial de Velefique se cubre con una armadura de lima rectangular. Su torre se terminó de construir en 1734. 
Se conserva una imagen de la Purísima, del taller de Alonso Cano. Entre 1502 y 1568 la población de los pueblos de los Filabres era totalmente morisca, con apenas media docena de cristianos viejos. Cuando en las Navidades de 1568 se rebelaron los moriscos de la Alpujarra, también se levantaron los moriscos de Gérgal y recorrieron los pueblos de los Filabres levantando a sus vecinos.
No obstante, los filabreses prefirieron mantenerse entonces en paz porque se enteraron de que el feroz marqués de los VélezDon Luis Fajardo, había organizado un poderoso ejército para reprimir la rebelión. Grupos de moriscos alpujarreños, tras ser derrotados por el marqués de los Vélez, llegaron a la sierra de Filabres y conjuntamente con los moriscos de Gérgal pusieron en rebeldía a los habitantes de aquellos pueblos.
En junio de 1488 los Reyes Católicos realizan la conquista por capitulaciones de la zona oriental del reino de Granada. En ese mes se entregaron las fortalezas de diversos pueblos de los Filabres. Los Reyes Católicos no concedieron señoríos en las tierras o jurisdicciones de Almería, Vera y Purchena. Se desprendieron de los territorios que tenían menos importancia. 
Así en 1490 dieron las tierras de los Filabres a diversos señores que habían participado directa o indirectamente en la conquista. Velefique y Senés fue otorgado al conde de Ureña, don Juan Téllez Girón, que vendió Velefique a don Alonso de Cárdenas, conde de la Puebla del Maestre, y Senés a don Enrique Enríquez, que lo agregó a su señorío. El pueblo de Velefique pagaba a su señor unos 5.000 reales correspondientes a las tercias. 
Cuando se creó el Obispado de Almería, en 1492, Velefique Febeire fueron vinculados a la iglesia parroquial de Santa María de Bacares. De este modo fueron anejos de Bacares durante el siglo XVI. En enero de 1600 fue erigida la parroquia de Santa María de la Asunción de Velefique y los feligreses tomaron por patrón a San Roque.


"Paraje típico de Velefique"
Cuando en 1570 se produjo la expulsión de los moriscos de tierras almerienses, de Velefique salieron más de 120, que fueron conducidos junto a los de otros pueblos filabreses a Albacete y a Cuenca. En realidad, la guerra de los moriscos sembró la ruina en todos los pueblos de la sierra. En Velefique se arruinaron 46 casas, los molinos harineros y tan sólo quedaron 14 casas en pie.
Los moriscos quemaron la iglesia de Velefique y la de Bacares. De esa época quedan las ruinas de un pequeño castillejo, como lo llamaba Madoz, que constituye un caso de hábitat fortificado, como lo prueban los restos de las casas y el tamaño del aljibe. Expulsados los moriscos de los pueblos de Filabres, el panorama de soledad y abandono era sobrecogedor en estas tierras almerienses. 
Se imponía la repoblación, y Velefique estaba en la relación inicial de los lugares del reino de Granada que debían repoblarse, no así el anejo de Febeire, que desde entonces quedó despoblado. Se conserva felizmente el Libro de Apeo y Población de Velefique, de 1571, y gracias a él hay una buena información sobre los repobladores y la situación del pueblo por estas fechas. Era alcalde Rodrigo de Salas, regidor Sancho Varela y se mencionan dos repobladores, Pedro López y Gregorio de Alpañés.
En 1575, Pedro López, vecino de Cehegín, se comprometió a traer 33 nuevos repobladores a Velefique, que antes de la guerra tenía 75 vecinos. A finales del siglo XVI quedaban en Velefique tan sólo unos 22 pobladores de los 28 que finalmente se instalaron. Lo que no dice el Libro de Apeo es de dónde procedían. De las 28 casas, 15 estaban en condiciones, 10 necesitaban reparación y 3 estaban hundidas.
La iglesia seguía quemada y el señor, Conde de la Puebla, les quitaba los pastos a los pobladores y los arrendaba. Desde finales del siglo XVI hasta el censo de Ensenada en 1752 se observa en Velefique un aumento de población, de viviendas y de producción en la agricultura y los telares de la seda.
Velefique seguía perteneciendo al señorío del Conde de la Puebla a mediados del siglo XVIII y estaban censados unos 363 habitantes, con más de 132 casas y 7 cortijos. Sus habitantes se dedicaban a la agricultura, poniendo en producción 134 fanegas de tierra en regadío y 1.483 fanegas en secano.
La mayoría de ellos volvieron a las prácticas de su antigua religión, que en parte habían olvidado, a pesar del interés de sus padres y abuelos en instruirlos. La rebelión morisca de los Filabres terminó con la expedición de Don Juan de Austria en 1570. En Velefique se apresaron más de 70 moriscos rebeldes. Muchos de ellos, reducidos a esclavitud, se vendieron en pública subasta en Vera, Mojácar y Lorca. 
Pero sobre todo es digno de destacar la existencia de 800 morales, base de la industria de la seda que existía en esos momentos en el pueblo. Los rebaños de cabras eran numerosos, aprovechando los pastos de la sierra, que disponía de más de 2.300 has. 
En estas fechas de mediados del siglo XVIII Velefique tenía cura propio, que ganaba 301 reales, los diezmos del señor ascendían a 5.023 reales y los de la iglesia a 2.511. En Febeire, a media legua de Velefique, vivía un albañil, un barbero y tres colonos que trabajaban las tierras del presbítero Carlos Torres,vecino de Almería.
La población de Velefique fue creciendo hasta alcanzar 1.000 habitantes a mediados del siglo XIX y unos 1.174 a principios de nuestro siglo. Se mantuvo el nivel demográfico en el censo de 1940, realizado inmediatamente después de la guerra civil, para descender vertiginosamente en el censo de 1981 a menos de 500 habitantes.
En la actualidad la población de Velefique no sobrepasa los 350 habitantes y en su mayoría es gente mayor que no quiere abandonar su pueblo. Como en todos los pueblos de la sierra de Filabres, la emigración se produjo a partir de los años cincuenta de nuestro siglo a la capital de la provincia, a Barcelona y también a otros países europeos, en busca del pan que a veces la propia tierra les niega.
Economia.
En la actualidad la población de Velefique no sobrepasa los 290 habitantes y en su mayoría es gente mayor que no quiere abandonar su pueblo.
Como en todos los pueblos de la sierra de Filabres, la emigración se produjo a partir de los años cincuenta de nuestro siglo a la capital de la provincia, a Barcelona y también a otros países europeos, en busca del pan que a veces la propia tierra les niega.
La gente joven ha preferido salir del pueblo y en la actualidad muchos de ellos están trabajando en la agricultura intensiva de los invernaderos del poniente almeriense. Los pensionistas son el núcleo de población más numeroso y se puede decir que la agricultura y la ganadería, fuente de riqueza de otros tiempos, apenas tienen rentabilidad productiva.
Este bello pueblo de la sierra tiene sus miras de futuro puestas en el turismo rural, y para ello esperan el apoyo de las administraciones públicas, especialmente de la Diputación Provincial. La conexión adecuada de todos los pueblos de la sierra es algo que potenciaría las visitas de los almerienses a estos bellos parajes de los Filabres.
Merece la pena que nuestras instituciones se preocupen de que Velefique no caiga en la incuria y el olvido. Porque no se puede perder su gastronomía de migas, turrones, tarvinas, gurullos y trigo. No se debe perder su historia depueblo de acogida.
No cabe la menor duda del esfuerzo que el Ayuntamiento de Velefique ha realizado en los últimos años para que su pueblo siga manteniéndose entre los municipios almerienses.
Las instalaciones deportivas, la piscina, el embalse de agua para abastecimiento y el arreglo de la carretera que une Velefique con Tabernas son muestras más que evidentes del interés que tienen los vecinos de Velefique para que su pueblo prospere.
Rutas Turisticas.
El agua es protagonista de su fértil huerta, protegida por los restos de una alcazaba y alguna torre vigía.
Si aún les quedaran energías a los más andarines, que sepan que, desde aquí, puede accederse a la Tetica de Bacares a través de pistas y caminos forestales que parten al norte del pueblo y permiten hacer cumbre a 2.080 m de altitud.
Aunque no se decidan por este postrero paseo, no abandonen el pueblo sin recorrer sus típicas calles, fundamentadas en la construcción con el elemento del roquedo más próximo y versátil: la pizarra.
Pueblo compuesto por tres barrios diferenciados y que, en algunos puntos, se le antoja al viajero un paredón compuesto de casa en colage
La renovación de la red de carreteras provincial le abre posibilidades de futuro en forma de un turismo rural que tiene en Velefique todos los elementos para prender y darnos la oportunidad de visitarlo para descansar y perdernoscaminando por un campo que alterna suavidad y profundidades al pie mismo de las cimas más altas.
El agua es protagonista de su fértil huerta, protegida por los restos de una alcazaba y alguna torre vigía.
Si aún les quedaran energías a los más andarines, que sepan que, desde aquí, puede accederse a la Tetica de Bacares a través de pistas y caminos forestales que parten al norte del pueblo y permiten hacer cumbre a 2.080 m de altitud.
Aunque no se decidan por este postrero paseo, no abandonen el pueblo sin recorrer sus típicas calles, fundamentadas en la construcción con el elemento del roquedo más próximo y versátil: la pizarra.
Monumentos.
Velefique fue un pueblo destacado en el Islam, refugio en el siglo X de la secta jarichí y que marcó la vida del pueblo y sus creencias; cuna, a de uno de los más representativos santones del Islam, el poeta Sidi Abuh Ishaq Ibrahim Abu Salin.
Velefique fue un pueblo destacado en el Islam, refugio en el siglo X de la secta jarichí, que huía de Córdoba y que marcó la vida del pueblo y sus creencias; cuna, a mediados del siglo XII, de uno de los más representativos santones del Islam, el poeta Sidi Abuh Ishaq Ibrahim, 
Abu Salin. Poeta y prosista a lo largo de sus 108 años de vida escribió una veintena de obras, entre ellas una historia de Almería.
Esta refernecia cultural se une a la belleza de la ruínas del antiguo asentamiento de en lo que fue en su día una Alcazaba morisca, y la iglesia parroquial que tras años de ruinoso estado, tras ser quemanda por los moriscos, fue restaurada.
Velefique, un símbolo de nuestra historia.
Fiestas.
Una Villa de Tradiciones.
Se celebran las fiestas patronales en honor deSan Roque durante los días del 13 al 17 de agosto. Son días de encuentro y alegría que acogen a muchos oriundos del pueblo y visitantes forasteros.


Ocultar detalles para 08 - Agosto08 - Agosto

FIESTAS DE SAN ROQUE EN VELEFIQUE
Del: 13/08/2011 Al: 17/08/2011
Lugar: Velefique Periodo: 08 - Agosto Tipo: Arte y Cultura

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Taller de FotografíaTaller de Fotografía
Del: 11/04/2013 Al: 31/12/2013
Lugar: Velefique Periodo: Anual Tipo: Arte y Cultura
Fuente.-Ayuntamiento de Velefique