viernes, 16 de julio de 2010

Adra.-Almeria

Adra.-Almeria

Antiguo pueblo árabe situado en el límite de la provincia con Granada, a unos 53 Km. de la capital almeriense hacia el poniente.
Tradicionalmente su economía ha estado ligada al sector pesquero y al mundo marítimo. Actualmente, el puerto pesquero, construido en 1911, sigue siendo de los más influyentes, en cuanto a capacidad de flota del litoral andaluz. El sector agrícola, con la agricultura intensiva o bajo plástico, es la base económica del municipio, evocando el peso específico detentado porAdra a partir del siglo XVI con la producción de caña de azúcar. No podemos pasar por alto la espectacular actividad económica que genera el sector servicios, destacando especialmente la construcción.

Playas de Adra.-Almeria/by Leorrojo por Leorrojo
Adra se mueve entre el mar y la montaña y su oferta turística se centra principalmente en sus campings y en su puerto deportivo. Su atractivo reside en el entorno natural que ofrece su albufera.
La construcción de la autovía del Mediterráneo permite una comunicación rápida con la franja mediterránea, contribuyendo al desarrollo económico y turístico de la zona.
La agricultura de Adra ha sufrido un crecimiento importante como lo atestigua el hecho de que las tierras de cultivo han aumentado su valor más del doble en tan sólo cuatro años. Ante los buenos resultados que ofrece las inversiones en invernaderos, la demanda de tierra se ha disparado, mientras que la oferta ha disminuido. Esta situación, junto a otras, ha llevado a que las tierras dedicadas a la labor agrícola sufran una enorme subida en cuanto a precios. Son varios los factores que han influido en esta tremenda subida: la alta demanda de compra de tierras, las buenas campañas agrícolas de los últimos años, la tendencia del agricultor a aumentar sus terrenos particulares, la buena coyuntura económica y la próxima llegada del euro, con el consiguiente auge del dinero negro. La conjunción de todas estas circunstancias hace que la compra de tierras para dedicarlas a los invernaderos sea una inversión muy rentable. Por otro lado, desde el punto de vista turístico, con 13 Km. de playas y calas en estado virgen, cuenta con Bandera Azul en dos de sus playas: San Nicolás y Poniente, las más próximas al casco urbano.
Su desarrollo turístico está estrechamente vinculado al desarrollo de turismos temáticos y de calidad, a partir de la valoración del Patrimonio Histórico y Natural. Las playas arenosas que invitan al descanso contrastan con formaciones rocosas, tales como acantilados e islotes. La transparencia de sus aguas incita al baño y al buceo para observar su rica y diversa flora y fauna: estrellas de mar, erizos, doncellas, meros, e incluso delfines conviven con aves marinas.
Por otra parte, la cuenca del río Adra presenta un curso de agua permanente durante todo el año, confiriéndole un carácter excepcional, si tenemos en cuenta que se encuentra situado en el árido sudeste peninsular. El río deAdra ha proporcionado agua y tierras fértiles a las distintas civilizaciones que sobre su margen se han asentado a lo largo de los siglos. Prueba de ello es la presencia constante del sistema de riego (balsas, acequias) y de molinos harineros.

Orígenes

Los orígenes de Abdera la cual hoy en día se conoce como Adra no son muy claros. Hay dos teorías al respecto:
  • Por una parte se cree que ésta fue fundada por los griegos basándose en que su nombre no parece demostrar origen semítico y en que, según Apolodoro, Hércules estuvo en Abdera. Otros testimonios recogidos de Poseidonios, Artemidoros y Asclepiades Myrleanos hablan de la existencia de la ciudad de Ulisea u Odisea, en el interior de Abdera, e incluso de la existencia de un templo dedicado a Atenea. Pero esta teoría no deja de ser una suposición.
  • La teoría más aceptada sobre el origen de Abdera es como colonia fenicia en el siglo VIII a. C., corroborada por la aparición de un pie de Krátera del S.IV con inscripción púnica, este se conserva en el Museo Provincial de Granada, y de las monedas que, aunque no acuñadas hasta la dominación romana, conservan los caracteres púnicos. Éstos establecerían en el municipio un enclave comercial marítimo de relativa importancia, del que importan sobre todo productos relacionados con el mar, navegantes de Tiro y Sidón (Fenicia/Líbano), en ruta comercial hasta Gadir (Gades/Cádiz).
En la actualidad se llevan a cabo excavaciones arqueológicas en el Cerro de Montecristo, un promontorio, hoy interior, pero que debió ser acantilado en la época de su fundación, frente al mar Mediterráneo y formando la desembocadura del río Adra o Río Grande de Adra. En octubre de 2006 se han reiniciado las excavaciones para sacar a la luz restos de viviendas y talleres del siglo VI a. C., trabajos que lleva a cabo la Universidad de Almería, con la dirección del profesor José López Castro. Los restos hallados en dicha excavación revelan un pasado púnico a partir del siglo IV a. C., si bien, algunos historiadores insisten en que anteriormente pudo ser una colonia griega. Actualmente el Cerro de Montecristo está catalogado como Bien de Interés Cultural según la Ley de Patrimonio de Andalucía.
Tras un período de abandono, la colonia pasa a manos griegas, que le dan el nombre de Abdera, de donde se deriva el nombre actual del municipio. Este nombre lo compartió con otras dos ciudades del Mediterráneo, una situada al norte de África junto a la ciudad púnica de Cartago, dentro de la actual Túnez bajo el nombre de Abdeira (según un mapa de Ptolomeo), y otra ciudad, hoy llamada Avdira, localizada en la Tracia griega y que sería ilustremente famosa por ser la ciudad de origen de filósofos como Demócrito y Protágoras. Avdira y Adra se encuentran hermanadas desde el año 1985.

Época romana

A partir del siglo IV a. C. la colonia pasa a control púnico y a finales del siglo II a. C. pasa a control del Imperio romano, en la provincia romana de la Hispania Ulterior. En Adra, la presencia romana se hace patente durante tres siglos, siendo el siglo I, el de mayor esplendor como Municipio Romano, acuñándose monedas propias en su ceca.
Ingentes restos arqueológicos, especialmente lápidas y estelas de habitantes de Abdera se hallan repartidas en museos arqueológicos y en colecciones privadas, ya que en los dos últimos siglos la expoliación de los yacimientos ha sido sistématica.
Abdera fue en época romana puerto de salida de minerales de las sierras próximas de Gádor, maderas y salazones de pescado, entre ellas el garum, pasta licuada, procedente de los restos de carnes y vísceras de pescados y mariscos, muy apreciada en tiempos de la dominación romana. El garum obtenido en Abdera, así como sus salazones, eran muy apreciados en todo el Imperio, tal y como menciona el historiador romano Plinio en Naturalis Historiae.
La mayoría de las fuentes bibliográficas más antiguas existentes sobre el municipio pertenecen a este período. Otros historiadores también mencionan la localidad en varias obras, como es el caso de Estrabón, que en el libro tercero de su Geografía, habla del puerto de Abdera y de la existencia de otra ciudad llamada Odysseia, no en el lugar de la actual sino en la montaña, visible desde el mar y que exhibía un santuario dedicado a Atenea. No existe constancia de este santuario ni se han encontrado restos arqueológicos similares.
Tras una decadencia poblacional entre los años 23 a. C. y 25, se produce un momento de gran esplendor para la ciudad entorno al 175 y 225 d. C. A partir del siglo III, y coincidiendo con la crisis del Imperio romano, la ciudad entra en un período de paulatina decadencia que dura hasta el siglo VI d.C., en el que la ciudad casi ha menguado su actividad económica sustancialmente. Éste será el estado en el que la encuentren bizantinos y visigodos en torno a los siglos VI y VII d. C.

Época musulmana

La islamización del municipio no tendrá lugar hasta el siglo IX d. C., remodelándose su población urbana en el interior, concretamente en torno a la barriada actual de La Alquería. De esta época son los restos arqueológicos más antiguos todavía presentes en la localidad, como es la torre vigía situada de la calle Natalio Rivas.
Existe una leyenda en torno a la figura del último dirigente nazarí de Granada, Boabdil el Chico, que afirma que éste abandonó la Península Ibérica desde el puerto de Adra en 1492, camino del norte de África, tras abandonar Granada huyendo de los Reyes Católicos. La leyenda afirma que una vez en el mar, el príncipe volvió la mirada en dirección a Adra y lanzó su espada al mar prometiendo que algún día volvería a por ella. Años después, elegiría nuevamente la ciudad de Adra como puerta de entrada para intentar una nueva reconquista frustrada de la península.
Asimismo, Adra fue puerto base de las tropas castellanas que acabaron con la rebelión de los moriscos en Las Alpujarras, en la que participaron los capitanes que vencieron en la Batalla de Lepanto.

Época contemporánea

Adra comenzó a resurgir en el siglo XIX con la industrialización –fue pionera a nivel nacional poseyendo la primera máquina de vapor operativa en España– y la creación de fábricas de azúcar y fundición de plomo, aunque su pesca siempre ha sido bondadosa, especialmente en sardinas, boquerones, doradas y lubinas –en los últimos tiempos criadas en granjas marinas–, atún, bonito y melva 'canutera', alcanzándose gran prestigio con su industria conservera desde los años treinta.
En la actualidad la industria en Adra ha desaparecido casi por completo, la mayoría de los ingresos actuales provienen de la agricultura y la pesca, dos sectores muy tocados en estos últimos años.