martes, 5 de febrero de 2013

Benizalòn.-Almeria

Benizalón es un municipio español de la provincia de AlmeríaAndalucía. En el año 2012 contaba con 288 habitantes.Se encuentra situada a una altitud de 936 metros y a 60 kilómetros de la capital de provincia, Almería. Forma también parte de la villa, la pedanía de Fuente la Higuera.Situado en la Sierra de los Filabres, en un falso valle custodiado por los montes Picachón, Monteagud y Magregorio. Desde este último podemos contemplar las Sierras de Gádor, Almagrera, Segura y Los Vélez.
El término municipal de Benizalón abarca también pedanías como las de Los Medinas, Rambla de los Pajares, Balsa del Monje, Los Cristos, El Huerto de la Virgen, Cerro de Camarilla, Fuente de la Higuera, Las Dos Puertas, La Parrica y Rambla de Marín.
Historia y Origenes.
Entre las primeras reseñas que encontramos dignas de mención, por la posterior trascendencia del lugar, serían los acontecimientos ocurridos durantela revuelta morisca, que se había iniciado en las Alpujarras granadinas y se fue extendiendo por los lugares poblados de moriscos en Almería. 
Terminada la contienda, los moriscos fueron expulsados masivamente fuera del reino de Granada, dejando desoladas y en abandono las casas y tierras del término. Después de la expulsión de los moriscos, pertenecía al Estado de Tahalá del señorío jurisdiccional de don Enrique Enríquez de Guzmán, que comprendía algunos pueblos de la actual provincia de Granada, con la casa solariega situada en Baza y, en la actual Almería, Alcudia de Monteagud, Benizalón, Tahal, Lucainena de las Torres.
Posteriormente, Benizalón pasó a formar parte del señorío del Marqués de Aguilafuente. Uno de los maestros que me precedieron en la Escuela del pueblo, don Juan García Berbel, tuvo la oportunidad de encontrarse y conocer «en un domingo de cálido otoño en Benizalón» a uno de los más brillantes y controvertidos escritores de la joven narrativa contemporánea española,Ignacio Aldecoa, conocido por su afición a visitar lugares olvidados. Acompañado de su novia Josefina y otros amigos se interesaban por la cultura, el habla, los dichos y las costumbres; improvisaron un guiñol, parodias, recitales y un baile en la plaza con participación activa de numerosos vecinos que se desplazaron al lugar para ver el insólito espectáculo.
Se dice en el escrito que «miraban embelesados la silueta vespertina del Cerro de la Virgen bajo su encaje de estrellas que iluminaban la cenefa de las cumbres desiertas»; la cena a base de bellotas asadas, queso de cabra, jamón bien curado con los aires de la sierra, embutidos caseros y una ensalada de berros, acompañada de una jarra de vino blanco del país que brillaba como el oro; la marcha, en burro al despuntar el sol y una tarjeta escrita para el maestro que decía ¡Gracias Benizalón!.
Pero la realidad para los 300 habitantes de la actualidad no es tan romántica; viven en 275 viviendas, encontrándose bastantes en estado ruinoso o deshabitadas. 
Si comparamos la situación actual de retroceso demográfico con la situación en el año 1948 (M.A.T.), con una población de 895 personas en 159 familias y 266 viviendas, o el censo de 1989, que contaba con una población de 448 personas, de las que 60 eran población activa, 37 buscaban su primer empleo; había 70 escolares; 78 amas de casa, 112 jubilados, etc. 
Es fácil entender las dificultades de supervivencia por la que están pasando estos pequeños pueblos de Los Filabres. Actualmente Benizalón cuenta con 328 habitantes, 160 menos que en 1970.
Economia.
Respecto a la actividad económica es un pueblo en decadencia como consecuencia de la masiva emigración de los años sesenta, de la falta de modernización de una agricultura paralizada en los sistemas de producción más arcaicos, falta de agua, el no contar con mano de obra joven, etc. 
Con un estudio sobre concentración parcelaria e impulso del cooperativismo, de acuerdo con los pueblos vecinos, sus tierras podrían ser más rentables para la producción de almendra y pastos para la ganadería. 
Su escasa riqueza se centra en los productos derivados de la cría del ganado cabrío, almendra y aceite de oliva, considerándose de suma importancia económica el complejo agrario y almazara situada en el Olivar Seco que ya aparecía como centro relevante de producción en el Apeo de 1.571, por las nuevas repoblaciones de almendros, olivos y viñas. Es la única parte del término con cierta pujanza económica. 
La repoblación de árboles y plantas autóctonas (acebuche, encinas, cerezos, algarrobos...) realizadas con las subvenciones de la Unión Europea.
La repoblación de particulares a través de empresas concesionarias que buscan una rápida rentabilidad están empezando a dinamizar algo la zona; la producción de leche y carne de ganado caprino y el futuro turismo rural de calidad en las segundas líneas de playa con calidad medio-ambiental, tranquilidad y belleza paisajística puede ser la solución a su no desaparición como centro urbano.
Turismo.
Entre montañas y bajo un mirador natural desde el que se tiene la impresión de dominarlo todo (las sierras Nevada, de Gádor, Alhamilla, Cabrera, Almagrera, de María y de Segura), Benizalón cae sobre la amplia hondonada aprovechando el tramo más suave de la pendiente en medio de un paisaje también suave desalpicado arbolado en el que el ocre y el verde alternan el panorama abancalado.Atrae su visión desde lo alto y atraen, una vez abajo, las calles amoriscadas de un pueblo tranquilo que trae a la vista el casi permamente recuerdo de la Andalucía árabe y la de sus sucesores, hasta el punto aquí que uno d elos vientos, y justo el que trae la lluvia y, por lo tanto, el principio de vida, se llama "el morisco", como si una vez más la memoria colectiva y su incosnciente quisieran recordar el antes y el después de una era. La planta misma del pueblo, sus rincones, hasta su iglesia (de torres construídas sobre el antiguo minarete y artesonado mudéjar) dicen del pasado morisco de las entrañas de esta sierra cargada de parajes y rincones sorprendentes
Monumentos.
Entre los lugares con tradición y valor histórico encontramos: Despoblado de Benimina (Belemina), situado en el lugar hoy conocido como «Belemina», cerca de los parajes denominados el Almendral, la Galera y Era Alta. Por el camino que comunica Benizalón, con el cerro de Monteagud es por donde mejor se llega a las ruinas que aún perduran de la villa de Benimina; centro habitado de importancia en la época señorial de los Enríquez, que contaba con una fortaleza, más de 30 casas en condiciones de ser habitadas y tres tiendas. Otros elementos que hoy podemos destacar en el despoblado son el resto de muros pertenecientes a la fortaleza en bastante mal estado, encontrándose en uno de ellos restos de recubrimiento de yeso con motivos decorativos.
Se debió de utilizar, por las dimensiones, para albergar un destacamento defensivo que cubriera el espacio entre Alcudia (Alhabia) y Uleila. Además de acuartelamiento tendría como misión, por su distribución interior, ser utilizado como vivienda permanente o para descanso del encargado del señorío durante las visitas; restos de las casas y necrópolis, esta última posiblemente situada en las inmediaciones debido a los restos de tumbas y huesos humanos que aparecen cerca del lugar urbanizado y junto al camino principal de Benizalón a Benimina y Monteagud.
La iglesia es pequeña, de cruz griega, nave cubierta con una armadura de línea rectangular, altar mayor y dos capillas laterales, dedicadas a la Virgen de los Dolores-Angustias y al Nazareno. En 1570 el beneficiado era Juan de Solís. Este templo parroquial, denominado de Santa María, existe desde el siglo XVI, cambiando el nombre en el siglo siguiente por el de Virgen de las Angustias y nombrando patrona a la Virgen de la Cabeza. Las torres (antiguo minarete) fueron construidas en 1886, como aparece en una lápida adosada en el muro. Lo verdaderamente interesante es el artesonado mudéjar y el coro de madera que, después de la reconstrucción que ha finalizado este año, resaltan por su conservación, valor artístico y originalidad. La imagen más antigua es el Santo Cristo, muy venerado por los vecinos.
Una pequeña plaza con multitud de vivencias e historia, con encuentros imposibles, donde el juego de pelota era la diversión y la emoción del enfrentamiento con los pelotaris de Códbar, Benahadux, Senás y otros pueblos cercanos buenos maestros de la pelota a mano. Un rótulo cambiante, pero que casi siempre renace con el nombre de Plaza de la Constitución 1881; una escuela de las antiguas vacía por falta de niños y casas bien alineadas esperando otra fiesta, otras gentes, más ilusiones, el esplendor de la Danza de los Pastores (auto sacramental breve preparado por los vecinos) y nuevas ideas para no perder la esperanza de ver niños y jóvenes jugueteando por ella.
Empedradas, estrechas, limpias y cuidadas calles entre fachadas de cal blanca que recuerdan momentos de una historia preñada de creación y poesía, como la Tejera, La Fuente, La Estación, Oficiales, Castillico, La Carrera, Las Pequeñicas o el Toril. El cerro de Monteagud es uno de los lugares más singulares y significativos de toda la provincia; en su cumbre se encuentra la ermita de la «Milagrosa Imagen de Nuestra Señora de Monteagud (Virgen de la Cabeza), aparecida, según la leyenda, sobre una encina en el cerro del mismo nombre, donde se venera». Ocupa el solar de una rábita musulmana que llamaban Montahur y es centro de peregrinación provincial
Gastronomia.
Migas. Puchero. Caldo de huevos. Gurullos (pasta de harina, agua y aceite que se desmenuza formando unas bolitas o granos). 
Acelgas esparragadas. Remojón. Pelotas. Choto a la pastoril. Trigo guisado. Fritada de sangre. Hornazo.
Dulces: Roscos de aguardiente. Roscos de naranja. Almendrados. Suspiros.
Fiestas.
Pueblo en el que se combina lo religioso y lo profano destacando la Romería de Monteagud, la fiesta de Las Mozas y las hogueras de San Antón.