martes, 5 de febrero de 2013

Benitagla.-Almeria

Benitagla es un municipio español de la provincia de AlmeríaAndalucía. En el año 2012 contaba con 78 habitantes. Se encuentra situada a una altitud de 950 metros y a 64 kilómetros de la capital de provincia,Almería.
Si existe un lugar tranquilo en esta tranquila comarca de esta tranquila provincia de Almería en la que se mantiene aún el difícil matrimonio entre el progreso y la intemporalidad, éste es el pueblo de Benitagla, que,està encaramado en la Sierra de los Filabres.
Historia, origenes y Economia.
El apeo, deslinde y amojonamiento de la villa se produjo en 1572, dentro de las normativas generales dadas por Felipe II para repartir los bienes de los moriscos abandonados tras la sublevación. Este proceso fue realizado por la Junta de Población de la Real Chancillería de Granada y se llevó a cabo con los Concejos limítrofes de Cóbdar, Binimia y Alhabía, estos dos últimos despoblados y a punto de desaparecer los restos de casas que quedan.
Las casas del pueblo, según el Libro de Apeo son «labradas de losa y tierra, y por tejas lasas de pizarra», es decir, que no han cambiado prácticamente nada desde el siglo XVI. Todas las construcciones guardan gran similitud, no distorsionan el ambiente, con paredes encaladas relucientes (dando un esplendor especial en verano), con la techumbre a una o dos aguas y cubiertas por tejas, uno de los pocos cambios habidos en este tiempo.
En época morisca, antes del levantamiento, se contaban 60 vecinos, todos moriscos, ningún cristiano viejo, incluso el clérigo que daba la misa venía de fuera. Se contaban 61 casas, de las cuales, tras el abandono, se pudieron rehabitar 50, lo que no era normal, ya que, tras la sublevación, el abandono y la espera de los repobladores se deterioraban.
Por su situación, lejos de la casa solariega y por su pobreza de tierras, sólo llegaron seis pobladores a Benitagla, sin dejar de lado los procesos legales emprendidos por uno de ellos, conocido como Botia, y sus diez años de retraso en la llegada. Ante esta escasez, fue necesario incluso saltarse las normas dictadas por el Rey para el repartimiento de las tierras moriscas y les fueron concedidas a habitantes de pueblos vecinos.
Sin embargo, el riego carecía de importancia. Por otro lado, la ganadería tampoco era de gran interés, ya que sólo se poseían animales de tiro para el trabajo de campo y algunos ejemplares de corral para la alimentación, contradiciendo así al profesor Torres. Esta actividad económica carecía de importancia tanto en Benitagla como en los alrededores, exceptuando Tahalí, nombre árabe de Tahal, ya que no disponía de la suficiente extensión de tierras de uso común como para dedicarse a la ganadería.
Otra actividad económica que está documentada es la producción de tejidos de seda, que desde el inicio de la Edad Media en la provincia de Almería había estado en manos, en un primer momento, de los mudéjares y más tarde en las de los moriscos, sin interrumpirse por la conquista cristiana, aunque Benizalón destacaba por encima de Benitagla en esta actividad.
En la actualidad, ha desaparecido tanto la industria de la seda como la poca ganadería que existía, ya que ni siquiera se tienen los animales de tiro. Sólo se continúa con la agricultura, principal fuente de riqueza, a pesar de la reducción del área cultivada y del incendio sufrido hace dos años, que obligó a los habitantes de Benitagla a desalojar sus viviendas. Los cultivos más importantes son el almendro y el olivo fundamentalmente, aunque también se da la parra para realizar vinos caseros.
Turismo.
En medio de una naturaleza intensa pero dominable, de ésas que descansan la mente pero no cansan demasiado al caminante que quiera gozar de ella.
Benitagla puede darle al viajero que esta zona necesita para fraguar sobre el turismo rural su gran actividad de futuro algo de lo que más buscan ciertas personas, la posibilidad, hoy tan preciada, de la mayor de las tranquilidades, la de huir, aunque sea por unos días, del mundanal ruido que por tantos otros sitios nos apabulla.
Era la Benitagla de la seda, la Benitagla que perdió su pulso (como tantos otros pueblos de Almería y de Andalucía) tras aquella guerra civil de los moriscos y que ha sabido conservar lo más profundo de la belleza, la sencillez que ahonda en el tiempo sumando culturas.
Si existe un lugar tranquilo en esta tranquila comarca de esta tranquila provincia de Almería en la que se mantiene aún el difícil matrimonio entre el progreso y la intemporalidad, éste es el pueblo de Benitagla, que, encaramado en la Sierra de los Filabres, ostenta un curioso título, el de ser el único pueblo de España (es un decir: habrá otros, aunque no muchos) sin un solo bar, descontado el club de la Tercera Edad.
Benitagla, blanca y de teja, pequeña y bella desde las alturas de alrededor, agachada tras el bancal si observada desde atrás, sugiere la recuperación de otros tiempos y de otras formas y ritmos de vida, paradigma de un cierto vivir alejado del mundanal ruido que transporta por sus rincones la imaginación a tiempos lejanos en los que (al igual que hoy) el árbol de la plaza era el centro neurálgico de contacto humano, como lo sería en época morisca, tal vez, cuando entre todos los habitantes del pueblo, entre todos, no había un solo cristiano viejo y hasta el cura que ofrecía la misa llegaba de fuera.
Gastronomia.
Los vecinos de Benitagla degustan principalmente potajes variados, cocidos, gachas hechas con harina de panizo y caldo elaborado con tomates, pimientos asados, ajos picados y aceite. Y la tortilla de patatas, otro plato socorrido y delicioso. 
Un plato llamado «talvina», que parece no ser del gusto de los niños, por no ser «muy ligero», que se elabora sofriendo tomate al que se añade el agua y la harina. Esta mezcla se bate y se deja cocer.
Monumentos.
Dentro de los edificios de importancia arquitectónica o artística de esta villa, podemos destacar sólo su pequeña iglesia, aneja a la Parroquia de Alcudia de Monteagud, situada frente al Ayuntamiento y dedicada a San Juan. 
Su fachada es sencilla, sin adornos; sus paredes, encaladas, y posee una torre-campanario cuadrada en uno de sus extremos.
A pesar de estar la iglesia dedicada a San Juan, la patrona del pueblo es la Piedad, el día 8 de septiembre, aunque las fiestas en su honor son el último fin de semana de agosto, para que los veraneantes se marchen a su lugar de origen con un buen sabor de boca.
Otro elemento arquitectónico a destacar es la existencia de unas torres que jalonan el territorio; la que se encuentra en Benitagla se halla en la alquería denominada Alhabía. Los lugareños dicen que son moriscas, aunque el aparejo utilizado para la construcción de estas torres, la cantería, no es el habitual de esta cultura, aunque sí la forma, cuadrada.
Además, la función habitual o lógica de una torre es defensiva, y esta torre está colocada a media colina (desde donde podemos ver la ermita de la Virgen de la Cabeza, lugar de peregrinación en nuestra provincia el último fin de semana de abril), no en la cima más alta del territorio.
Fiestas.- las fiestas de Benitagla que se celebran en honor a su patrona la Virgen de la Piedad. Destacan también la Virgen del Rosario, el Día del Señor y las hogueras de San Antón.
Fuente:Benitagla.Ayuntamiento.