miércoles, 27 de marzo de 2013

Paterna del Rio.-Almeria

Paterna del Río es un municipio español de la provincia de AlmeríaAndalucía. En el año 2012 contaba con 433 habitantes.  Se encuentra situada a una altitud de 1193 metros y a 71 kilómetros de la capital de provincia, Almería.

Paterna del Río es una población almeriense situada en la falda sur de Sierra Nevada, concretamente en el tercio más oriental de la cordillera nevadense y a 1.193 metros de altitud sobre el nivel del mar.

Comprende una superficie de 44 kilómetros cuadrados y en ella, además de la población de su nombre, se engloba la cortijada de Guarros. 
Historia.
La población principal, Paterna, está dividida en cuatro barrios muy marcados, fruto del asentamiento musulmán: La Placeta, Barrio Alto, Barrio de Enmedio, Fuente del Castaño y Barrio de los Castillos.

Su término municipal limita al Norte con la provincia de Granada, en concreto con Huéneja; al Este, con Laujar de Andarax; al Sur, con Alcolea, y al Oeste, con Bayárcal, todos ellos lugares almerienses. Pertenece a la comarca de La Alpujarra, peculiar espacio de fuerte arraigo histórico que, junto con su carácter de montaña (se encuentra dentro del Puerto de la Ragua), hacen de este lugar un espacio defuerte impronta.

El municipio está constituido por el barranco de su propio nombre, unidad formada por la enorme cuesta Los Sesteros que desciende del impresionante pico Chullo (2.609 m.), y, por el otro lado, la cuesta de La Gaviarra, por tener su origen en el pico de su mismo nombre (2.164 m.), monte este último donde hasta no hace mucho tiempo hubo importantes minas de hierro. El barranco de Paterna es gemelo al de Bayárcal y ambos son la entrada natural a Guadix y el Cenete.
Barranco abajo, y casi tocando el término con Alcolea, la tierra se allana, espacio donde se sitúa el pequeño poblado de Guarros. En un área de plena sierra como es Paterna no es extraño que, fruto del deshielo, aparezcan infinidad de arroyuelos en las cabeceras (los más famosos son los barrancos de Las Sabinas, Los Tejos, Pradomocho y Los Murillos), que alimentan aguas abajo el río Paterna.

Este río tiene una fuerte pendiente, casi del 20 por 100, por lo que sus aguas bravas forman un valle encajado típicamente en «V». El proverbial discurrir de las aguas subterráneas de deshielo por materiales calizodolomíticos ofrece un interés especial en Paterna, pues hace posible que éstas adquieran valores químicos especiales, aflorando con fuerza en el paraje encantador de la Fuente Agria, manantial de fama comarcal. 

Igual ocurre a 4 kilómetros del lugar, concretamente en Guarros, donde sus aguas, con propiedades minero-medicinales, gaseosas, sulfurosas y ferruginosas, han hecho posible su importancia balnearia durante siglos.

Paterna del Río (Almería)
Paterna del Río (Almería)
Durante la rebelión de las Alpujarras, en febrero de 1569, tuvo lugar en Guarros la victoria del marqués de Mondéjar sobre 4.000 moriscos sublevados. Tras la derrota, Aben-Humeya huyó a Paterna, y, acorralado por las tropas reales, saltó a la sierra, dejando en el lugar a su mujer, madre y hermanas, que fueron capturadas de inmediato.

Acabada la guerra, Paterna fue repoblada con 100 vecinos, en su mayoría gallegos, quienes levantaron de nuevo la población. De Su población, en claro retroceso, no alcanza los 1.000 habitantes, en su gran mayoría ancianos.

Paterna del Río es de esas poblaciones de montaña que hay que visitar, pues sólo por observar sus magníficas vistas desde las curvas ya próximas a la localidad merece la pena el viaje.

Ni que decir tiene que parada obligada es la Fuente Agria, paraje totalmente delicioso en el que se dan cita las aguas ferruginosas de deshielo de la montaña, junto a un barranco fenomenal con centenarios castaños.

Por último, y no por ello menos importante, hay que dejarse entusiasmar por el famoso encinar de Paterna, verdadero pulmón verde de geniales tonalidades, ideal para curas "anti-estrés", que recrean la vista de las imponentes alturas del Chullo y el Almirez.  
 Turismo.
A esta población era don Francisco Rodríguez-Chacón y Arévalo, regidor perpetuo de la villa, coronel de las Guardias Viejas de Castilla de la costa del Reino de Granada y primer marqués de Iniza. Los marqueses de Iniza, pese a residir en la cercana población de Berja, se vincularon a este lugar por poseer prácticamente todas las propiedades de Guarros, ortijada donde elevaron un palacio (hoy sólo quedan sus ruinas y parte de los jardines y fuente) y costearon parte de las reformas de la pequeña iglesia, construida a mediados del siglo XVII.
Ayuntamiento de Paterna del Río (Almería)
Ayuntamiento de Paterna del Río (Almería)
Paterna tiene una magnífica iglesia del siglo XVI (advocación de San Juan Evangelista), que conserva en el altar mayor un importante retablo barroco de la primera mitad del siglo XVIII y dos más pequeños en los laterales. El dorado del retablo central es de muy buena calidad y llama la atención el programa iconográfico e iconológico dedicado a la Santísima Trinidad.

A la entrada de la población posee este lugar una hermosa ermita que da culto a la Virgen de los Remedios, patrona de la localidad. 

La devoción a esta imagen es muy fuerte y tiene su origen en el último tercio del siglo XVI, aumentada en 1665 con la capellanía servidera que fundó el ermitaño Juan de Cárdenas y las agregaciones de 1685 del presbítero Charvín.
Fiestas.
El tercer domingo de agosto se celebra la Fiesta Mayor en honor del Cristo de las Penas, patrón de Paterna del Río. Antaño, las fiestas eran el 14 de septiembre pero con el fin de que pudiesen estar la mayor cantidad de paterneros en ellas se cambiaron a agosto, mes de vacaciones por antonomasia.

Durante la procesión del Cristo se queman dos espectaculares tracas, una a la salida de la iglesia y otra en a la entrada. Durante el recorrido de la procesión, es normal escuchar peteneras en honor al Cristo (no en vano dicen que este cante tiene su origen en Paterna del Río) que se mezclan con las explosiones de los miles y miles de cohetes que se lanzan.

La otra fiesta con tradición y arraigo en el pueblo es la dedicada a la patrona Virgen de los Remedios, que se celebra el segundo fin de semana de mayo. Estas fiestas son muy similares a las del Cristo de las Penas. En ellas, en los últimos años, se han recuperado la representación de Moros y Cristianos. En esta representación, que se realiza en la calle, participa todo el pueblo (de actor o de espectador) y en ella se conmemora la "victoria" por la fuerza del cristianismo sobre el islam, con gran despliegue de pólvora y tambores. 
Gastronomia.
En los fríos días de invierno, cuando la lluvia hace su aparición, es costumbre cocinar migas de harina o de pan, acompañadas con caldo de pimentón, pimientos y tomates secos fritos, pescado y tajadas, todo ello regado con un buen vino de la tierra.

También se consumen los pucheros, cocinados en sus diferentes formas: trigo, calabaza e hinojo, que preparan el cuerpo para un duro día de trabajo. En los calurosos días del verano son refrescantes los gazpachos y ensaladas del tiempo. Además son características las fritadas de conejo con pollo y las gachas con caldo de pescado, aprovechando la temporada de mayor esplendor de las verduras.

Durante todo el año se degustan los embutidos como morcilla, chorizo, longaniza, blanquillo... y derivados del cerdo que se elaboran antes de la Navidad, en las famosas matanzas que suelen reunir en torno al ritual, a familiares y amigos que pasan unos días de fiesta y trabajo en una tradición difícil de perder.

En Navidad se elabora la repostería típica de esta fecha, las tortas de chicharrones y manteca, el pan de aceite, los suspiros y los mantecados. Con la llegada de la primavera y coincidiendo con Semana Santa, los condimentos se adaptan a la prohibición de la carne y a los productos vegetales que afloran en la vega. 
  
Se preparan los potajes de cuaresma con albóndigas de bacalao y como postre los roscos fritos y los buñuelos acompañados con anís.
 No podemos olvidar los famosos hornazos de San Marcos, bollo de pan con aceite adornado con huevo y que según la tradición hay que romperlo en la cabeza del más despistado.