miércoles, 24 de abril de 2013

Velez Blanco.-Almeria

Vélez-Blanco es un municipio español de la provincia de AlmeríaAndalucía. En el año 2012 contaba con 2 238 habitantes.Se encuentra situada a una altitud de 1.070 metros y a 164 kilómetros de la capital de provincia, Almería.
Pertenece a la comarca de Los Vélez. Cuenta con un castillo del siglo XVI, vinculado a los Fajardo. También destacan la Iglesia de Santiago, el Convento de San Luis y la Cueva de los Letreros, en la que se encuentra elindalo, pintura rupestre del Neolítico tardío o Edad del Cobre que representa una figura humana, y que se ha convertido en el signo de la provincia de Almería. La cueva fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1924 y posteriormente en 1998 también Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Tanto Vélez-Blanco como Vélez-Rubio comparten los mismos gentilicios, "egetano", aunque cabe destacar que este término fue acuñado en primera instancia por Vélez-Blanco y más tarde, Vélez-Rubio adoptó el mismo vocablo para sus habitantes.
Es el Municipio de más superficie de la Comarca de Los Vélez: unos 440,2 Km cuadrados ( el 38.6% de la superficie total de la Comarca).
Situada a 1.080 m. de altitud. De unos 2.000-2.500 habitantes de hecho. Por tanto, y al ser éste un extenso Municipio, la densidad de población en Vélez-Blanco es bajísima: unos 5,3 habitantes por Km. cuadrado (52 en Almería y 80 de media nacional). Gran parte de su término es superficie forestal.
Fue la Villa más densamente poblada hasta el siglo XVIII en que Vélez-Rubio alcanza el liderato demográfico, económico, comercial, social, y más tarde, (S XIX) el político.
Su situación de dominio sobre el valle ha sido siempre motivo de elogio: abundancia de agua y fuentes, una vega extensa y fértil, unido a su magnífica posición defensiva (además contaba con doble recinto amurallado y tres puertas de acceso Caravaca, Lorca y Cinco caños), era el lugar ideal para que D. Pedro Fajardo levantara su magnífico Castillo-Palacio, siendo siempre el centro administrativo del Marquesado, sede del Alcalde Mayor, con jurisdicción en todo el Señorío.
Historia.
El territorio que constituye el actual municipio de Vélez Blanco presenta un hábitat continuado desde la prehistoria hasta nuestros días, sucediéndose en él las diversas culturas que, desde el Paleolítico, han caracterizado la evolución histórica del Sudeste peninsular. Tres factores básicos han influido en el desarrollo de este importante y continuado poblamiento: el ser zona de comunicación entre el Sur y el Levante peninsular; la abundancia y bondad de sus aguas, y los recursos forestales, de caza y agropecuarios que siempre ha poseído. Los valles de los ríos y barrancos que configuran una de las cabeceras del río Segura hacia el Este, y del Guadalquivir hacia el Oeste han favorecido desde los tiempos prehistóricos, la penetración de gentes y de culturas, y la comunicación entre las zonas murcianas y levantinas y las andaluzas.

Las aguas han sido, sin lugar a duda, otro de los factores impulsores de este importante poblamiento, pues permitieron desde los primeros momentos una agricultura de regadío en las inmediaciones de las fuentes y arroyos, y alcanzó un auge peculiar durante el período árabe, con el trazado de la red de acequias que regaba la fértil vega de Vélez Blanco y que se mantiene aún en la actualidad.
Los recursos naturales disponibles han sido, por último, el otro factor importante en el desarrollo de su historia. La riqueza forestal de monte alto con pinares y encinares y de monte bajo con sus plantas aromáticas, esparto, etc., es reconocida en casi todos los períodos históricos. De los bosques se ha utilizado la leña para la construcción y el fuego, la caza, la bellota para el engorde de los cerdos, el esparto para instrumentos de trabajo (sogas, serones, aguaderas, capazos, cestas, etc.), para el calzado (esparteñas), o como parte del mobiliario (esteras, murales, asientos, etc.), además de las esencias extraídas de las hierbas aromáticas, o la riquísima miel mencionada en tantos textos desde la época árabe.

También hay que señalar la importancia de la agricultura de secano, que constituye la mayor parte del territorio en explotación. Los altiplanos de Topares, la Hoya del Marqués y la zona de Las Juntas o el Alcaide, entre otras, han sido explotadas desde el mundo antiguo hasta hoy. Por último la ganadería ha sido otra pieza clave en el desarrollo histórico, desde la abundancia de fauna que pastaba en las inmediaciones de los ríos y arroyos, puesta de relieve en las pinturas rupestres, hasta la constitución de grandes rebaños en el mundo medieval y moderno y en la actualidad. Durante la Edad Moderna, los señores de ganado vendían la lana a los genoveses afincados en Huéscar (Granada) para su exportación a través del puerto de Cartagena.Destaca la calidad de la raza del cordero segureño.

Las piezas de piedra tallada señalan la presencia de estos primeros pobladores que subsistirían gracias a la recolección de recursos naturales propios de la zona, la caza y la pesca.
Dentro del Paleolítico, la etapa mejor conocida es la del Paleolítico superior, a partir, sobre todo, del yacimiento de Cueva de Ambrosio. El momento estudiado de forma más detallada corresponde a tres fases del Solutrense, entre 23.000 y 16.000 años antes de nuestra era. La industria lítica localizada, como puntas de muesca, puntas de aleta, de pedúnculo, de laurel, buriles y raederas constituyen algunos de los primeros instrumentos de trabajo que se fabricaron y repararon en ese abrigo. 
El Neolítico vuelve a estar representado en Cueva de Ambrosio aportando las primeras cerámicas que se elaboraron en esta tierra, teniendo en cuenta que ya se ha iniciado la agricultura, y con ella el cultivo de los cereales y el control de los rebaños.

Las últimas fases de la prehistoria, conocidas como de los metales, es decir, las que corresponden al cobre y el bronce, están marcadas por una considerable ampliación del territorio ocupado, al menos el conocido por nosotros, y con una mayor utilización de los recursos ganaderos, agrícolas y mineros. En esta fase comienzan a detectarse los poblados, que ocupan las cimas de cerros de mediana altura, bien comunicados, con buena visibilidad, a veces fortificados y próximos a los ríos donde podían desarrollar su actividad pastoril y agrícola, y en algún caso metalúrgica.
Las pinturas rupestres constituyen uno de los aspectos más conocidos y significativos de los pobladores prehistóricos de Vélez Blanco. Estudiadas desde principios de siglo por Federico de Motos, el abateBreuil y el profesor Hugo Obermaier, no han dejado de ser objeto de estudio y de nuevos descubrimientos hasta la actualidad (www.arterupestre.net). Las pinturas rupestres de Vélez Blanco se extienden por buena parte de los abrigos de todo el municipio, si bien los dos núcleos fundamentales lo constituyen el área en torno a los arroyos del río Caramel-Alcaide y la de los Maimones, junto al núcleo de Vélez Blanco.
Entre el primer grupo destacan los abrigos del estrecho de Santonge, con representaciones de ciervos, líneas onduladas que simbolizan el agua, rayitas verticales que podrían simbolizar la lluvia, y las de los Calares de Leria, con representaciones de animales y figuras humanas, o la Cueva del Gabar. En el segundo grupo destaca la singular Cueva de Los Letreros, declarada monumento nacional. Este abrigo se encuentra en las faldas del Maimón, próximo al manantial de la Fuente de los Molinos, donde se han localizado restos de materiales de diversas épocas prehistóricas. En sus paredes reúne un grupo considerable de representaciones seminaturalistas y esquemáticas, con una gran variedad y riqueza de tipos.
La dilatada historia de esta comarca y muy interesante hace que dado su extensiòn para este Blog.se pongan en enlaces que llevan directamente al la pàgina web del Ayuntamiento de Velez Blanco.






Por su importancia cabe resaltar que el 2 de diciembre de 1998 se inscribió el Arte Rupestre del Arco Mediterráneo de la Península en el catálogo de bienes culturales considerados Patrimonio Mundial (Patrimonio de la Humanidad) en la XXII sesión de la UNESCO.
Se inscribieron más de 700 estaciones con pinturas rupestres de las comunidades autónomas de Andalucía, Aragón, Castilla La Mancha, Cataluña, Murcia y Valencia. En este contexto es importante recordar que el expediente de inscripción de estos bienes en el catálogo contó con la destacada participación del velezano Julián Martínez García, ex director general de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y del Ministerio de Cultura. Una de las reuniones de trabajo se celebró precisamente en Vélez Blanco, en 1996.
La conmemoración en el año 2008 de este hecho tan significativo para la comarca de los Vélez también fue el momento para homenajear a Federico de Motos, persona que tanto contribuyó a la investigación y difusión, entre otros temas, del arte rupestre. Próximamente se editará una compilación de todos sus estudios con una introducción biográfica.
La Cueva de Ambrosio
El yacimiento arqueológico de La Cueva de Ambrosio se sitúa en el extremo norte del municipio de Vélez-Blanco (Almería) en una zona agreste, surcada por el arroyo del Moral y a una altitud de 1.083 metros sobre el nivel del mar. Se trata de un gran abrigo rocoso con 40 metros de amplitud, con una altura y profundidad que alcanza los 20 metros. La cavidad está dividida en su zona media-exterior por un inmenso bloque, cuyo desprendimiento se produjo hacia 1902 desde el gran cantil de más de 100 metros de altura que delimita la llamada Cuerda de Tello.
En breve se cumplirá el primer centenario de las primeras excavaciones realizadas por Don Federico de Motos y el abate Henri Breuil en 1911. En 1944 Eduardo Jiménez Navarro excavó prácticamente en su totalidad el nivel Neolítico, pero fue en 1958 cuando el profesor Eduardo Ripoll Perelló inició una serie de campañas que se prolongaron hasta 1964, momento en que se puso de manifiesto la importancia de esta yacimiento a través de sus diferentes niveles de ocupación que iban desde el Solutrense Medio hasta el Neolítico. En el año 1981 el profesor Sergio Ripoll López retomó las investigaciones sistemáticas, trabajos que se han prolongado de una forma más o menos continuada hasta la actualidad. Las excavaciones llevadas a cabo han permitido constatar la existencia de tres niveles solutrenses (entre 23.000 y 16.000 años antes del presente), mientras que los niveles postpaleolíticos documentados con anterioridad ya han desaparecido prácticamente de este yacimiento arqueológico.
La Cueva de Ambrosio constituye uno de los yacimientos solutrenses más importantes por la cantidad y calidad de los materiales que se han recuperado, destacando las magníficas puntas de aletas y pedúnculo y las puntas de muesca (puntas de flecha) así como las conocidas como hojas de laurel (puntas de lanza). El conjunto de análisis interdisciplinares llevados a cabo y publicados en numerosas revistas tanto nacionales como internacionales, nos permiten plantear la hipótesis que este refugio natural se ocupó de forma continuada durante algunas décadas entre los meses de junio y diciembre. Imaginamos que las condiciones climáticas (nos encontramos en plena era glaciar con unos 10º C. menos de media) debían de ser muy rigurosas en los meses invernales y por lo tanto estos primeros velezanos -físicamente idénticos a nosotros- se trasladaban a otras zonas más cálidas, posiblemente hacia la costa. Durante sus estancias, cazaban muchísimos conejos, algunos caballos, cabras, ciervos, jabalíes y zorros y complementaban su dieta con bayas y frutos, mientras aprovechaban para renovar sus útiles hechos en sílex.
Pero también tuvieron ocasión de plasmar en las superficies rocosas una parte de su sentir estético y espiritual a través de algunas pinturas y grabados que Sergio Ripoll y su equipo descubrieron el 10 de septiembre de 1992. Actualmente se han identificado 18 figuras en dos paneles, destacando un espléndido caballo pintado en ocre rojo, aunque el estudio no ha concluido y se anuncian nuevos descubrimientos. La importancia de este conjunto de arte rupestre radica en que todas estas manifestaciones estaban cubiertas por los niveles arqueológicos y por lo tanto se pueden fechas con mucha precisión.
En el año 2002 la Dirección General de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, llevó a cabo un proyecto de musealización del yacimiento para facilitar su difusión y conservación.
Texto: Sergio Ripoll.
Lugares y Monumentos.
Por su privilegiada ubicación geográfica, a 1100 metros de altitud, enmarcado por cumbres que pasan de los 2000 metros, Vélez Blanco ofrece veranos que se presentan siempre frescos y suaves, siendo el lugar adecuado para vivir tranquilos, gozar de aires puros, de la aguas claras y de verdes espacios no contaminados. Para las personas amantes del senderismo, se ofrecen rutas que revisten un encanto inigualable: miradores del Mahimón Chico y del Peral, Sierra Larga, Las Muelas, Ribera de los Molinos, etc.
Nuevamente aqui destacamos con enlaces a la web del Ayuntamiento,los lugares y monumentos de Velez Blanco.
Típica de la riqueza natural que ha ofrecido esta tierra desde época antigua, destacan y recomendamos las sabrosas y nutritivas migas de harina, comida tradicional de la gente campesina, sencillas en su confección. Se sirven: bien con uva, tomate crudo y aceitunas picadas al estilo local (aliñadas con romero, tomillo y naranja); bien con arenques, ajos, pimientos tostados y remojón picante.
No se pueden olvidar la repostería los sabrosísimos gurullos con perdiz o liebre, los "bilbaos", "mantecados dormidos" y otros deliciosos postres.
Fiestas,
En Vélez Blanco se celebran varias festividades, entre ellas destacan:
  • Fiestas de Agosto en honor del Stmo. Cristo de la Yedra durante la segunda semana de Agosto
  • Feria Medieval a finales de Julio
  • Semana Santa
  • Navidad
  • Las Máscaras a finales de Enero y principios de Febrero (San Ignacio, Sta. Candelaria, San Blas)
  • Día de San Isidro el 15 de Mayo.


                 Velez Blanco-wikipedia